re-

corona de artista 2000



luto cinetico cinta de confeccion/madera

cromointerferencia plastilina/madera

contenedor intermuseal guacal,extractor de aire,estampas



acrilico/tela y placa de bronce en el marco


circulo vicioso archivo digital

s/t latas de pintura en aerosol pulidas parcialmente

pintura entertainment acrilico/tela

an opening at the museum of modern art acrilico/madera


re- (lat.) Prefijo que unido a verbos denota reiteración o repetición: recaer, reelegir; aumento: recargar; oposición o resistencia: repugnar, rechazar; movimiento hacia atrás: refluir; negación o inversión del significado del simple, como el prefijo des-: reprobar; encarecimiento: realegrarse, repudrirse; unido a adjetivos refuerza la significación de los primitivos: rebueno, reguapa; añadiéndole las sílabas –te, -quete encarece superlativamente esta significación: retebueno, requetebueno.

Thèophile Gautier en 1835 aludió con la frase Art pour l`art a la concepción según la cual la belleza de una obra de arte es su objetivo, y no la representación de la realidad o la comunicación de las ideas. En el lenguaje crítico y filosófico, por esta expresión se entiende que el arte no debe adoptar funciones propias de otros campos, sino concentrarse en sí mismo como único objetivo.
La autonomía del arte se interpreta en relación con el proceso histórico del desarrollo global de la humanidad, a través del cual va consiguiendo ser considerado independiente de la vida y de otras formas de cultura. El antiguo mundo griego, en el que lo bello está estrechamente relacionado con lo bueno y lo verdadero, está dominado por el concepto de mimesis de Platón y Aristóteles, con la certeza de un mundo ideal en que se dan los modelos de libertad y armonía. Con la crisis que se abre en Grecia con la expansión del Helenismo, se desarrollan la técnica y los contenidos artísticos con gran libertad. El arte Medieval se somete a los criterios teológicos que informan todas las actividades de la época. Durante el Renacimiento se produce un retorno a la estética clásica tanto en las técnicas como en el contenido. El Barroco inicia la actual problemática de “el arte por el arte”, evidenciando la dialéctica entre vida y forma, que es uno de los pilares en la estética contemporánea de confluencia, un ámbito de multiplicidad, hibridación y contrastes.
Las permanentes reformulaciones del estatuto contemporáneo de la obra de arte, pasan a mostrarla como objeto producido que se fundamenta en el amplio contexto cultural, y en íntima implicación con cada una de sus escenas, que abarcan manifestaciones de la cultura de masas y de la erudita, desde las aplicaciones tecnológicas más avanzadas hasta la manufactura artesana, cada una evolucionando con nuevos factores de identidad.
Al tiempo, la progresiva experimentación del propio concepto de arte ha permitido, que consecutivamente, las demás cosas que conforman el saber o contexto de civilización se impliquen, y que el arte sea un organismo con capacidad de mutarse.El artista tiende a volcarse hacia este fenómeno, logrando un desarrollo ya no de una obra, sino de una teoría. Paúl Cèzanne plantea de una manera sistemática que el objetivo de la pintura es la reflexión acerca de su mismo ejercicio, lo que conduce de hecho a una representación de la realidad en la conciencia y no de las apariencias sensibles; Se pone en tela de juicio aquel concepto tradicional de pintura, eso es lo que se revela cuando a veces se afirma que Cèzanne es el “padre de la pintura contemporánea”.
Para describir una obra contemporánea en forma abreviada y sin temor a equivocarse, la obra de arte es un “comentario” sobre sí misma, sobre la cultura, sobre los debates y sobre la historia del arte.
El afàn ahora, con este mutante pensamiento estètico que no se contenta con verdades absolutas, ni travestidas, es buscar la casi utópica categoría “arte”.
La repetición es quizás el ejercicio más primario que se puede encontrar en la cultura cuando se intenta generar un hecho comunicativo, como el que se establece entre espectador y obra El poder comunicativo que contiene el arte es una de las cualidades que más cautiva a sus creadores, ya que reside en circunstancias a mecanismos habitualmente inconscientes.
Giulio Carlo Argan manifiesta que a través de una obra de arte se anacroniza el pasado ya que su historia se hace a partir de la obra misma y la obra siempre está al lado de un discurso permanente. De esta manera podemos pensar que bajo algún tipo de condiciones experimentales podemos mezclar y comparar una al lado de otra, la expresión artística de distintas épocas y estilos.
El arte surge esencialmente de una experiencia, es una posición del sujeto, que se enmarca por el sistema cultural en el que vive, que socialmente comparte y acepta. El arte entendido como una forma de pensamiento es divergente y la condición de estar definido por una estructura social determina en dónde se genera y hacia donde se dirige. La misma sociedad se encarga de aceptar estos modelos como verdaderos, aunque, por supuesto, no son neutrales.
El regreso a lo elemental, a lo primario, deja entrever una necesidad: el fortalecimiento o reconstrucción obligada del lazo social, tarea que implica re-conocer, re-presentar, re-ubicar y re-ivindicar nociones, procesos de intercambio continuo en los que el artista, en un rol expandido del “trabajo social” genere una conmoción, una interrogación, una estimulación que parta y culmine en la experiencia del otro.


Pero quien sepa que el arte está ahí para elevar a los hombres más y más allá, más y más arriba, para hacerles más parecidos a imagen de Dios, ese siente la mezcla entre el fin material y el arte como profanación de lo más alto. Las personas no dejan actuar al artista porque no tienen ningún respeto ante él, y la manufactura no puede desarrollarse libremente con las pesadillas de exigencias idealistas. El artista no tiene tras suyo, entre los vivos ninguna mayoría. Su reino es futuro. Adolf Loos

-Anexo: Tomado de Aproximación y Comprensión del Arte Contemporáneo de Víctor Guedez.
De alguna forma, el reinicio de algo es una resurrección. La mejor revolución es aquella que engendra una permanente revolución dentro de sí misma. Recobrar, recuperar y recontextualizar pueden comportar una alta dosis de enriquecimiento y elevación. Gastón Bachelard sostenía que el espíritu científico se forma reformándose; Con toda propiedad, podemos sostener que también el espíritu estético se forma reformándose. Definitivamente , el retorno no siempre puede convertirse en un circulo vicioso y autodestructivo, igualmente puede expresar un circulo virtuoso y reproductivo.
En este punto conviene reiterar y ampliar la reflexión que Edgar Morin plantea, en el libro El método: La vida de la vida, acerca de que “ el recomienzo es un movimiento espiral que se aleja de su fuente cada vez que vuelve a ella... Todo recomienza de nuevo con una posibilidad de novedad... El tiempo espiral es, pues, ala vez el de la reiteración y el del recomienzamiento, el del desplazamiento y el de la deriva, el de la transformación y el del desarrollo”.
El estatuto del arte actual parece rescribirse sobre su propia historia y replantearse sobre su particular definición. Lo primero se asocia con la idea de dar vuelta por encima de los trayectos y los territorios ya previamente recorridos. En algunos casos esto se ha procesado con un espíritu de recuperación nostálgica (para apegarse al pasado), mientras que, en otros, se ha apoyado en una recuperación ansiosa (para acelerar la conquista del futuro), pero - en ambos casos – se ha ejercido una búsqueda circunscrita a los ámbitos preexistentes. Sin embargo, el arte actual no solo busca rescribirse sobre su propia historia sino que, también, pretende replantearse sobre su particular definición. Esto significa, desde nuestro punto de vista, que el arte, además de buscar hacia atrás o hacia delante, igualmente ha asumido el compromiso de moverse hacia arriba (en búsqueda de espiritualidad y sublimación) y hacia abajo (en espera de profundización y autenticidad. Es en esta dinámica vertical, mas que la de carácter horizontal, donde el arte puede repotenciar su legitimidad contemporánea. Definitivamente, el sentido historicista y las expectativas progresistas ahora están reñida con el desenvolvimiento del arte. Se impone mas bien un cambio de dirección mas comprometido vertical que horizontalmente.
Seria muy fácil y bastante demagógico replantear la reflexión de Gramsci para calificar el arte de la actualidad. No referimos a aquella apreciación que dicho autor planteaba respecto a que la crisis se muestra por que lo viejo que ha de morir no ha muerto y lo nuevo que ha de nacer no ha nacido, siendo esa la causa de las confusiones. Refugiarnos dogmáticamente en este enfoque equivaldría a una fase afectista y parcial en sus alcances comprensivos.

“La función del artista es hacer arte. Así de simple”
Maria Fernanda Cardoso.


Luis Hernandez Mellizo